Después de la recogida de la cosecha, bien sea la vendimia o la recolecta del trigo, cebada, centeno… los residuos de paja, rastrojos, restos de poda etcétera, se juntan en el campo para dar comienzo a un nuevo ciclo. Lo que se hace con este material orgánico, cómo se ha hecho siempre es quemarlo para dejar las superficies preparadas para la nueva siembra o preparación de los viñedos para la nueva cosecha. La quema es una de las prácticas más habituales que se realizan en explotaciones y fincas particulares, en Galicia y en toda España. Para ello se solicita permiso de quema con el compromiso de que se cumplen las medidas oportunas para que el fuego no sé descontrole. El pasado mes de abril, entró en vigor la Ley de Residuos y Suelos para una economía circular, 7/2022 de 8 de abril. Parece que tienen toda la intención de poner fin a esa práctica los legisladores, no piensan más allá de si es factible o no pues, que menos que en estas decisiones estén los agricultores y ganaderos presentes, ya que esta nueva ley de prohibir las quemas genera un sobrecoste económico importante al tener que triturarlas y no siempre es viable por las características del terreno pero, hay excepciones a esa ley para otorgar el permiso de quema. Somos conscientes que hay que preservar el medio ambiente, pero: ¿contamina tanto una quema de restos de poda para prohibirla? ¿No habrá cosas que contaminan más?
